LA DÉLICATESSE

Estándar

Nathalie y François se conocieron en la calle.

Que un hombre aborde a una mujer es siempre algo delicado. Ésta no puede por menos que preguntarse:

¿Lo hará a menudo?»

Los hombres suelen asegurar que es la primera vez.

Si nos fiamos de lo que dicen, es como si, de pronto, gozaran de una gracia inesperada que les permite desafiar su timidez habitual. Las mujeres responden, de manera automática, que no tienen tiempo.

Nathalie no fue ninguna excepción. Lo cual era una tontería, pues no tenía gran cosa que hacer y le gustaba la idea de que la abordaran así.

Nadie se atrevía nunca.

Se había preguntado más de una vez: “Será que parezco demasiado mal humorada, o demasiado indolente tal vez?

Una de sus amigas le había dicho: –“Nadie te para nunca por la calle porque tienes pinta de una mujer perseguida por el paso del tiempo”.

 

Cuando un hombre aborda a una desconocida es para decirle cosas bonitas.

O existe acaso un kamikaze masculino que pare a una mujer

para asestarle: «Pero ¿cómo puede llevar esos zapatos?  Tiene los

dedos como en un gulag. ¡Qué vergüenza, es usted el Stalin de sus pies!»

¿Quién podría soltar algo así?

François no, desde luego, lo suyo eran los cumplidos. Trató de definir lo más indefinible: la turbación.

¿Por qué la había abordado precisamente a ella? Por sus andares, sobre todo. Había sentido algo nuevo,algo casi infantil, como una rapsodia de las rótulas.

Emanaba de ella una especie de naturalidad, tan conmovedora, una gracia en el movimiento, y pensó:

-“Es exactamente la clase de mujer con

la que me gustaría marcharme un fin de semana a Ginebra”.

 

Así que se armó de valor para abordarla, y tuvo que armarse hasta los dientes, porque, en su caso, de verdad era la primera vez que hacía algo así.

 

Allí, en ese preciso momento, en esa acera, se conocieron. Una

entrada en materia muy clásica, que a menudo determina el punto de partida de algo que, por lo general, con el tiempo deja de ser tan clásico.

Balbuceó las primeras palabras, y, de pronto, las demás vinieron solas, con deslumbrante fluidez. Lo que las propulsó fue esa energía algo patética, pero tan tierna, de la desesperación.

Ésa es precisamente la magia de nuestras paradojas: la situación era tan incómoda que François salió airoso, y lo hizo con elegancia. Al cabo de treinta segundos, consiguió incluso arrancarle una sonrisa a Nathalie.

Había abierto una mella en el anonimato.

Ella accedió a tomar un café, y François comprendió que no tenía ninguna prisa. Le resultaba muy extraño poder pasar así un rato con una mujer que acababa de entrar en su campo visual.

Siempre le había gustado mirar a las mujeres por la calle. Recordaba incluso haber sido una suerte de adolescente romántico capaz de seguir a las chicas de buena familia hasta la puerta de sus casas.

En el metro, cambiaba a veces de vagón para estar cerca de una pasajera en la que se hubiera fijado desde lejos.

Aunque sometido a la dictadura de la sensualidad, no dejaba de ser un hombre romántico, que pensaba que el mundo de las mujeres podía resumirse a una sola.

 

 

Le preguntó qué quería tomar.

Su elección sería decisiva. Pensó:

 

“Si pide un descafeinado, me levanto y me voy.

No se podía tomar un descafeinado en esa clase de cita.

Es la bebida que menos cuadra con una reunión distendida y agradable.

El té tampoco es mucho mejor. Nada más conocerse, se crea ya una atmósfera como sosa y sin gracia.

Se palpa en el aire que las tardes de los domingos se pasarán viendo la televisión. O peor aún: en casa de los suegros. Sí, sin lugar a dudas, el té crea como una atmósfera de familia política. Entonces ¿qué?

¿Algo con alcohol? No, a esa hora no pega. Da mala espina una mujer que se pone a beber así, sin venir a cuento. Ni siquiera una copa de vino tinto”.

 

François seguía esperando a que eligiera lo que

quería tomar, y proseguía así su análisis líquido de la primera

impresión femenina.

 

-“¿Qué más quedaba? La Coca-Cola, o cualquier otro tipo de refresco…

No, no podía ser, eso no era nada femenino. Ya puestos que pidiera también una pajita, no te digo”.

Por fin, François decidió que podía estar bien un zumo.

  -“Sí, un zumo es algo simpático. Queda bien pedir un zumo, no resulta demasiado agresivo. Da una impresión de chica dulce y equilibrada.

Pero ¿qué zumo? Mejor evitar los de toda la vida: el de manzana o el de naranja, ésos están muy vistos ya. Hay que ser un poquito original, pero sin caer en la excentricidad. De papaya o de guayaba no, eso da como miedo.

No, lo mejor es elegir algo a medio camino, como el albaricoque, por ejemplo. Sí, eso es.

El zumo de albaricoque es perfecto.

Si elige eso, me caso con ella”,  pensó François.

 

En ese preciso instante, Nathalie levantó la vista de la carta,

como si saliera de una larga reflexión.La misma reflexión en la que había estado sumido el desconocido sentado en frente de ella.

—Voy a tomar un zumo…

—¿…?

—Un zumo de albaricoque,

creo.

 

François la miró como si no fuera real del todo…

 

http://www.youtube.com/watch?v=Wo5XSAdSqEg

 

— “La Délicatesse”-   DAVID FOENKINOS

 

la delicadeza-9788432215896

la delicatesse-david foenkinos-9782070440252

 

PALABRAS

Estándar

Imagen

Cuando te sobran las palabras,

aquellas palabras de las que el aire se llena cada día,

que todo el mundo usa pero que tú ya no utilizas,

aquellas palabras que dentro de tu cabeza resuenan una y otra vez,

dándole vueltas a los mismos temas,

a las mismas situaciones,

a los mismos momentos…

 

Cuando te sobra el sentimiento,

aquel sentimiento que una vez hallaste,

que una vez soñaste tener y que poco a poco se hizo tuyo…

el mismo sentimiento que los demás sintieron,

que a los demás les hizo ver la clase de persona que eres,

pero que hoy se desvanece con el viento,

sin hacer ruido, sin dejar rastro…

 

Cuando te sobran los motivos,

aquellos motivos por los cuales a veces juzgaste a otros,

pero con los cuales tú mismo nunca te juzgaste,

aquellos motivos que pensaste nunca llegar a encontrar en tu corazón,

pero con los cuales también un día te encontraste,

aquellos mismos motivos que a otros movieron,

los mismos que siempre odiaste, a los que siempre diste la espalda…

 

Cuando te sobra la esperanza,

aquella esperanza de la que todo el mundo te habla,

aquella esperanza que explican con palabras…

 

palabras de las que se llena el aire,

palabras de las que siempre lleva el viento,

pero que nunca lograrán hacer sentir tuya esa esperanza,

porque sólo son palabras….

 

son aquellas palabras que a mi ya tanto me sobran.

 

 

 Mario Plaza

By:

Mario Plaza Buitrago

EL PEQUEÑO ELEFANTE Y LA INDEFENSIÓN APRENDIDA

Estándar

Hace un tiempo escuché una historia durante una noche de conversación en la playa con unos amigos.

Y la conversación terminó en una especie de coloquio sobre un tema interesante;

“A veces nuestras mejores cualidades o dones pueden llegar a convertirse en nuestra trampa o en nuestros peores castigos”.

En su día me pareció interesante el concepto, y hoy día creo en la certeza de aquellas palabras, no sólo por haberlo visto en otros, sino  por haberlo sentido yo mismo alguna vez. Al parecer se trataba de una famosa fábula, aunque yo la escuché por primera vez aquella noche, y aunque hace muchos años que la escuché, os la cuento:

A veces nuestras mayores virtudes pueden convertirse en nuestros más grandes defectos.

A veces nuestras mayores virtudes pueden convertirse en nuestros más grandes defectos.

“ A casi todos nos ha gustado siempre ir al circo, ¡a mí al menos! De pequeño mi madre me llevó muchas veces al circo que estaba en Las Ventas, en Madrid. Y cuando entraba en ese recinto, mis ojos no podían parar de mirar hacia todos lados, ¡buscando luces, animales, payasos, trapecistas!

Creo que de niños todos hemos amado el Circo si hemos tenido ocasión de ir.

Y si nos preguntasen: ¿Qué animal es el que más nos impresionaba al salir ver actuar cuando éramos pequeños?

Cada uno tal vez diga un animal distinto, pero para mí siempre fue el Elefante. Un animal grande, majestuoso, impresionante cuando lo miras desde ahí abajo teniendo 4 o 5 años. Fuerte pero  con cara de bondadoso. Grandes y divertidas orejas, graciosa trompa…

Después, con el tiempo, te cuentan que la mayor y más curiosa cualidad por la que se conoce al Elefante es: Su Memoria.

Parece curioso, pero el Elefante es capaz de mantener recuerdos de forma impresionante. Dicen que no se olvidan de la persona que algún día les hizo daño. Es por eso que esa cualidad es digna de mención.

Y cuando veíamos a los Elefantes en aquel Circo antes o después de la actuación, nos preguntábamos: ¿dónde se guarda a los Elefantes? ¿En jaulas como los Leones? ¿No son demasiado grandes? No, es curioso, pero estaban atados con una cadena a un palo o un hierro clavado en la tierra y atado a una de sus patas.

Y si lo pensamos bien… si el Elefante es un animal con una fuerza tan descomunal como para romper ese palo o sacar ese hierro del suelo con un fuerte tirón de su pata, ¿por qué no intentaba escapar?

Por irónico que parezca, su prisión es su mayor virtud.

Cuando era pequeñito, ese elefante fue atado a un poste similar o a un hierro parecido, así que el pequeño elefante al verse atado intentó tirar con toda su pequeña fuerza en repetidas ocasiones para escapar. Pero era demasiado pequeño y su fuerza no llegaba para poder romper la cadena que le ataba, así que finalmente, tras muchos muchos intentos,  se cansó de intentarlo. Ese día, el día que aprendió y grabó aquella información en su cerebro, cuando aprendió que no podía escapar por más que tirase,  tal vez ese fuese el día más triste para su futuro… porque aprendió que era esclavo de esa cadena y ese palo.

            Con el tiempo creció y su fuerza se multiplicó, así que ya podría romper su atadura, pero es curioso, su mayor virtud, su memoria, era la que ahora le ataba a aquel poste y era ahora su mayor defecto, así que no intentaría nunca librarse de aquella prisión porque simplemente recordaba que nunca fue capaz de soltarse de pequeño, así que nunca más lo volvería a intentar…”

______________________________________

Una triste y famosa fábula que nos enseña muchas cosas. Nos enseña que a veces nosotros mismos nos auto limitamos pensando que no podremos hacer cosas porque un día en el pasado no pudimos.

Curiosamente, se suele llamar también a algo similar de esta forma:

“Indefensión aprendida”, y afecta en muchas ocasiones a personas que han recibido daños de alguna u otra manera en su pasado, y dejaron de buscar salida a ellos. La indefensión aprendida se define así:

Un sujeto aprende a creer que está indefenso, que no tiene ningún control sobre la situación en la que se encuentra y que cualquier cosa que haga es inútil. Como resultado, la persona permanece pasiva frente a una situación dolorosa o dañina, incluso cuando dispone de la posibilidad real de cambiar estas circunstancias.”

Tras sentir esta indefensión durante un periodo de tiempo determinado, muchas personas pueden desarrollar un conjunto de déficits de conducta, motivacionales y emocionales que  pueden aparecer con posterioridad. Y lo curioso de este aprendizaje, es que para que estos déficits se produzcan, sólo tiene que haber una condición indispensable: sentir la expectativa de incontrolabilidad, o sea, tener la creencia de que en el futuro tampoco habrá recompensa ante las posibles respuestas que se den para evitar el daño.

De esta manera, a veces, nuestras mayores virtudes pueden llegar a  convertirse en nuestros peores defectos, en nuestras propias prisiones, en nuestras propias cadenas. Otras veces nos pasa lo que al Elefante, que nuestra memoria se convierte en nuestro peor enemigo, y a veces sin siquiera darte cuenta, el pasado nos juega malas pasadas en el presente. Podemos llegar a pensar incluso que no controlamos nuestras propias vidas o que es la vida la que te controla y te mueve como a una ola en el mar, creando un estado de indefensión y sumisión ante los problemas que tenemos o ante las personas que nos dañan.

Creo que aquellas palabras en aquella noche y esa fábula, merecen un instante de reflexión personal por parte de todos aquellos que compartimos aquel momento de aprendizajes, y tal vez a ti que me lees te pueda interesar también esta pequeña historia.

Mario Plaza.

LO DIFÍCIL DE MI MAR DE CORAZONES

Estándar
Dicen que la vida se basa en sensaciones. Sensaciones cuando naces, sensaciones cuando creces, cuando vives cada instante con pasión. Pero llegan momentos en la vida en que las sensaciones se te disparan.

Un golpe en tu pecho de repente…

una pausa…

el golpe se repite…

-“Es extraño”, piensas. Y te llevas la mano al pecho, por encima de tu corazón, y sientes un latido rápido que se acelera… sientes la sangre que bombea, sientes ese vigor que te rodea, la fuerza que te da, pero no entiendes bien lo que te pasa.

-“¿Acaso no es aquel instante un momento cualquiera?”
Pero, ¿por qué no lo entendemos?
Porque hay cosas que son y serán siempre difíciles de entender. “Y lo que me es difícil sentir hoy a mí, a otros os podría ser difícil sentirlo mañana, tal vez a ti te fue difícil sentirlo ayer…”

Qué difícil es, ¿verdad?
Qué difícil es saber lo que son las cosas cuando creemos que las tenemos delante, y que las vemos, pero sólo las estamos intuyendo. No las vemos con los ojos, porque los ojos no entienden en realidad de cosas que no pueden verse.

Qué difícil parece ser hacer cosas “sencillas” que a otros parecen costarles tan poco, pero que a nosotros se nos hacen cuesta arriba.

Qué difícil es llegar a conocer a los demás… tanto o más que conocerse a uno mismo y ¡qué difícil es conocerte!
-“¿Cuándo se conoce uno a sí mismo?”
Pasan los años y llega un día en que decimos: -“creo que hoy por fin me conozco bien”. Cuando lo cierto es que cambiamos tanto y tan a menudo, que se nos va la vida intentando conocernos, y haciéndonos creer a nosotros mismos que seguimos siempre igual. Y si cambiamos tanto en realidad, ¿cómo nos van a conocer bien otros?, ¿cómo vas a saber quién soy yo?, ¿cómo quieres que sepan bien cómo eres tú?, ¿cómo quieres que yo sepa cómo eres?
Porque es muy difícil vivir una vida que no es la nuestra, tanto o más difícil que vivir nuestras propias vidas. Resulta que nuestros sentimientos nos condenan y nos mantienen presos, cuando en realidad lo que creemos es que somos libres, que actuamos con libertad, o al menos eso es lo que nos gusta pensar: -“Que soy libre, que actúo libremente, y que lo que hago lo hago con el corazón”. Pero, al pararte a indagar, ves lo difícil que es controlar nuestro corazón.

Porque si lo que hacemos lo hacemos de verdad con él, entonces, estamos del todo perdidos… perdidos y locos, pero tal vez nunca vacíos en tal caso.
Los sentimientos entonces fluirán con tanta fuerza si no los controlamos, que pronto taladrarán nuestro pecho en busca de esa libertad real… y nuestro pecho se habrá roto como el dique que cede ante una riada, ante la inmensidad de agua que lo desborda, ese río interno de sentimientos y sensaciones que buscan su lugar, como el río que quiere llegar al mar, pero que al salir del pecho descubre que ya no existe el mar, que el mar ha muerto, que los sentimientos fluyen al vacío.

corazones rotos


Qué difícil es pensar sabiendo que la cabeza no tiene ni tendrá el control sobre nuestro corazón, cuando nuestras manos tiemblan, cuando sentimos el frío en las yemas de los dedos y nuestra garganta se hace un nudo difícil de explicar, cuando algo nos impide respirar.
Y qué difícil es pensar cuando nuestra cabeza ya está tan llena de pensamientos… y no nos es posible dejar ninguno salir dejando paso a otro nuevo, a nuevos pensamientos que llevan un tiempo llamando a nuestra “puerta”. Y esa “puerta” en realidad tiene el cartel de “cerrado por reforma”.
Y allí permanece esa puerta, impasible, impenetrable. Así que los pensamientos sin oportunidad de fuga, parecen agolparse, sin dejarse salir los unos a los otros, y la única vía que les damos está en canalizarlos en forma de sentimientos hacia algún lugar descendente, hacia el pecho. Y allá que avanzan ya transformados, en procesión.
Y la cabeza ya no estalla como sí lo hará nuestro pecho y nuestro corazón ante un millar de sentimientos entrantes, agolpados, hasta que no nos sea posible soportarlos.
Y es que el corazón es débil, se rompe y los sentimientos saltan… porque quieren libertad, porque quieren saltar al mar… pero se olvidan de que el mar ha muerto.

Y el corazón hará estallar nuestro pecho, inundándolo todo de sentimientos que siguen buscando el mar.
Qué difícil es saber bien las cosas que queremos, las cosas que nos llenan y las cosas que deseamos, cuando tenemos la cabeza detenida, cuando tenemos el corazón abarrotado de sentimientos y nos damos cuenta de repente de que tenemos nuestro pecho taladrado y el corazón herido y roto. Y fluyendo, salen esos sentimientos hacia fuera sin cesar, y fluyendo nos queda claro, un poco más tarde, que las cosas casi nunca han sido como las pensábamos, que las cosas casi nunca son como las sentimos y que las cosas nunca serán como queremos que sean. Me doy cuenta de que tus cosas tampoco son casi nunca como yo creía que eran…

Y la última esperanza para que yo sepa algún día qué es aquello que llenaba tu cabeza, es que entre los dos el tiempo y el espacio coincidan en un solo punto, y que llegue a estar yo tan cerca de ti como para que el caudal de sentimientos que salen de tu pecho también roto y desbordado, choquen de lleno contra aquellos que salen del mío, y se crucen entre ellos, se enlacen y se unan para siempre en un mar de corazones rotos…
Pero al final, ¿sabes lo que será realmente difícil? Lo realmente difícil será hacer cicatrizar mi pecho cuando mis sentimientos, cierto día, dejen de fluir y me dé cuenta de que no han ido a parar a aquel mar de corazones rotos donde yo quería que estuviesen, al mar de corazones que podría haber entre tú y yo, a “mi mar de corazones”…

a aquel mar que en realidad ha muerto,

lo dificil de mi mar de corazones.

Mario Plaza

_______________________________________________________________

Pulsa Play:

play_button

“” ¡Que la SERENDIPIA os acompañe!”

By:

Mario Plaza Buitrago

DOS COPLAS

Estándar

Manuel.

Dicen que estuvo en la cárcel por rojo. Mozo viejo, setenta y pocos. Gastó sus años en los peldaños de su portería, llevando una vida entre fantasmas de amigos perdidos del barrio, recuerdos de un tiempo lejano y unas cuantas mentiras.

Antonia.

Viuda, dos hijas y un alma tranquila. Se han llenado de arrugas sus ojos entre calceta, costura y las tardes en la cocina.

Y este invierno…  ¡ay que frío! ¡qué frío! ¡Se van “pa” el cielo!

Si les sale barato, y los dos sin pensar en futuros lejanos, se van “pa” el mar, con poca ropa y la ilusión en las maletas.

Y esa noche en el hotel hay fiesta, verbena, luces rojas…

– “Usted se llama Manuel y yo Antonia,  cuénteme su historia, que vale la pena”.

– “Y si bailas conmigo morena, se me quitan las penas que tengo en el alma”.

Y en Benidorm, cuando llegan las 12, se oye:

-“Reloj, no marques las horas. Tú agárrate y no te sueltes, cariño, que a esta vida le quedan dos coplas y yo quiero bailarlas contigo y que se mueran de envidia las olas del mar.

-“Que si lloro, es de felicidad por tenerte aquí al lado y volver a encender las hogueras de nuestros pecados”.

De vuelta…

– “Madrid no es tan frío” – le cuenta en un banco del Retiro.

– “Me rio yo de los que dicen que ya no es edad para amar”.

¡Mira tú! y Antonia le mira con ojos rendidos y no dice nada.

– “Los meses que pasan, las tardes contigo…”

Quién fuera a imaginar que el destino, un dia de lluvia, se llevó a nuestra Antonia.

Y al entierro las hijas, los yernos, el barrio entero.Y Manuel, callado,  mirando “pa” el cielo… me dijeron que no pasó de ese invierno, que contaba que se iba con ella a bailar una copla en las nubes, que es allí donde no importa el tiempo.

Y en Benidorm cuando llegan las 12, se oye:

-“Reloj, no marques las horas”

-“Tu agárrate y no te sueltes cariño, que a esta vida le quedan dos coplas y yo quiero bailarlas contigo y que se mueran de envidia las olas del mar”.

Y ahora yo, cuando llegan las 12, escucho el:

-“Reloj, no marques las horas”.

Y te pido que vengas conmigo, que a esta vida le quedan dos coplas y yo quiero bailarlas contigo y que se mueran de envidia las horas del mar.

Que si lloro es de felicidad por tenerte aquí al lado.

Que si lloro es de felicidad por tenerte en mis brazos.

Que si lloro es de felicidad por tenerte aquí al lado y volver a encender las hogueras de nuestros pecados. “”

-Luis Ramiro – “Dos coplas”-

www.luisramiro.com

SERENDIPITY – ¿Qué es la serendipia?

Estándar
(Pulsa Play antes de proseguir tu lectura. Este es un post multimedia 😉 )
 

  LA SERENDIPIA… esa curiosísima palabra que me lleva años acompañando. Muchos la habréis escuchado alguna vez, y creo que es el momento de indagar un poquito en el origen de dicha palabra para aprender un poco más sobre aquello que durante mucho tiempo me ha llamado la atención y que ya se ha convertido en parte de mi visión propia del mundo en el que vivo. Es un concepto y palabra que me encantan, ya sólo el sonido de la palabra Serendipity me parece revelador.

John y Sara se conocen por Serendipia.

     El concepto SERENDIPIA, viene a decir que a veces, los más curiosos e increíbles descubrimientos se pueden llegar a hacer de casualidad, que un hecho afortunado puede dar lugar o desencadenar un acontecimiento dichoso y que surge sin buscarlo. Una combinación de eventos que de forma individual no se considerarían especialmente beneficiosos, pero que al ocurrir juntos en un momento determinado producen un resultado excepcional… en resumen “accidente afortunado”.

En ocasiones se he llegado a usar la palabra serendipia como sinónimo de ´suerte´, encontrar una cosa cuando se trataba de buscar otra diferente gracias a la observación (sobre todo en lo concerniente a hechos científicos). De hecho podríamos afirmar que es algo así como el antónimo de la Ley de Murphy, aquella que afirma que si algo puede salir mal, saldrá mal. Pues Serendipity sería algo así como el hecho contrario; si hay una cosa que puede salir bien, sin esperarlo saldra bien.

     La palabra Serendipia, proviene del término inglés, SERENDIPITY, /ˌsɛ.rɛn.ˈdɪp.ə.ti/, /ˌsɛ.rən.ˈdɪp.ə.ti/    Al parecer surge como neologismo y se le otorga su acuñamiento en principio a Horace Walpole en 1754 a partir de un cuento tradicional persa llamado:
«Los tres príncipes de Serendip» (The Three Princes of Serendip).

Os dejo un enlace del denominado Proyecto Gutenberg, donde podeis encontrar el libro “The Letters of Horace Walpole” en Inglés en su volumen 2.

De hecho es curioso el que la palabra era virtualmente desconocida hasta 1870.

Esta sería la versión inglesa de original llamado: “Peregrinaggio di tre giovani figliuoli del re di Serendippo” publicado por Michele Tramezzino en Venecia en 1557. El cuento se recoge en el libro de poemas de 1302 Hasht Bihist (“Ocho paraísos”) de Amir Kushrau.2

___________________________

Enlace al libro online:
http://books.google.es/books?id=ncpOAAAAcAAJ&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false

___________________________

     Tramezzino afirmó haber oído esta historia de Christophero Armeno, y que había traducido ese cuento de hadas persa.
“Los tres príncipes de Serendip” da inicio a la palabra de la que provendría SERENDIPITY (Serendipia), vocablo que deriva del sánscrito Simhaladvipa, de donde paso al árabe Sarandib.

     Serendip, ó “Isla donde habitan los leones” es el nombre arcaico de la actual Sri Lanka, nombre árabe de la isla de Ceilán, la actual Sri Lanka. Christophero Armeno fue pues, el primer autor occidental en traducir la fábula del persa al italiano en 1302.

     Así, podría considerarse que en el inglés evolucionó el significado de dicha palabra, serendipity, sobre todo de la parte del cuento persa donde los príncipes de la isla de Serendip buscaron un curioso camello como por “accidente y sagacidad”, y así llegan a discernir la naturaleza de su pérdida. Esta, y otras sagaces conclusiones e historias de los tres príncipes es lo que relatan dichos cuentos, y os voy a resumir con mis palabras la pequeña historia del camello dentro del própio cuento:

“” En el cuento, un poderoso rey del lejano oriente, en su afán por obtener para sus tres hijos la mejor de las formaciones en las artes y las ciencias, y en su educación, decide después de su dura formación, enviarles lejos de su tierra natal.
Nada más llegar al país extranjero, al caminar por un camino se dan cuenta de que por él debe haber caminado antes un camello, y comienzan a trazar pistas y sacar conclusiones sobre ellas de cómo es ese camello que nunca vieron. Más tarde se encuentran con el comerciante que había perdido dicho camello, y al verle le dicen con exactitud todo sobre dicho camello: “ que es cojo, ciego de un ojo, le falta un diente, que lleva miel en un lado de sus alforjas y mantequilla en la otra, y que lleva sobre él una mujer embarazada”. El mercader al escuchar tan exacta afirmación, piensa que ellos tres son los ladrones de su camello y decide llevarlos ante el Rey persa Bahram V.
Ante él comienzan a contar cómo han llegado a tan exacta descripción del camello, y dicen haber visto lo siguiente: ” En el camino vimos huellas de camello de sólo tres patas, y un surco, con lo que dedujimos que el camello era cojo. La hierba de un lado del camino estaba comida pero no del otro, con lo cual supusimos que era ciego de un ojo. Entre la hierba vimos trozos masticados de dicha hierba del tamaño justo de un diente de camello, con lo cual inferimos que al camello le faltaba un diente entre el cual caía al suelo trozos de dicha comida. En un lado del camino había unas manchas derretidas por el lado derecho del camino llenas de hormigas, mientras que por el otro lado las manchas estaban llenas de moscas. Supusimos que debió llevar a una mujer, porque donde había huellas de haberse arrodillado el camello, cerca había huellas de pies al lado de algo de orina. Por dicho olor pudimos entender que era de mujer, y a los lados había huellas de las manos con las que la mujer se debió haber ayudado a inclinarse al estar embarazada.
En ese instante, irrumpe en la sala un viajero que dice haber encontrado al camello perdido, con lo cual el Rey queda muy impresionado por la sagacidad y educación de los tres príncipes, y decide perdonarles la vida, colmarlos de recompensas, y hacer de ellos sus consejeros.””

     Para los que querais leer un poquito más sobre los tres príncipes, y además sepais inglés, os dejo estos interesantes enlaces:

http://livingheritage.org/three_princes.htm
http://livingheritage.org/three_princes-2.htm

     Podemos concluir diciendo que la Serendipia ha llegado a ser la eterna lucha de concepto entre un hecho afortunado o simple suerte, contra el concepto de destino como ese arte mágico que da lugar a las cosas.
Suele confundirse el significado del término debido a que la película llamada así, “Serendipity”, narra la historia de cómo el “destino” hace que una pareja que se conoce accidentalmente termine estando junta por la magia del amor. Mientras su protagonista femenina,  Kate Beckinsale, cree fervientemente en el destino, su protagonista masculino, John Cusack, es un hombre que cree más en la serendipia al comenzar el film.
Así, por eso creo que es error común asociar ambos términos por el tema tratado en la película y su desarrollo, más cercano al destino de dos personas predestinadas constantemente a encontrarse, que al hecho propio de una SERENDIPIA, el hecho afortunado de llegar a un final feliz sin esperarlo.

     Dijo Umberto Eco que la llegada de Colón a América fue una Serendipia, y ese es un ejemplo claro de lo que es la Serendipia.

En ciencia se habla sobre la SERENDIPIA como algo bien distinto del destino mágico:
     Se habla de la LA LEY DE LA SERIALIDAD.
A principios del siglo XX, el biólogo austríaco Paul Kammerer se sintió tan atraído por lo que llamó “coincidencias seriales” que dedicó parte de su vida a ir juntando,  durante veinte años, cientos de ellas.Se trataba sobre todo de hechos que tienden a presentarse en secuencias y que él definió “como una recurrencia coherente de cosas o acontecimientos similares que se repiten en el tiempo o en el espacio sin estar conectados por una causa activa”. Este principio físico operaría, según él, independientemente de la ley de causa y efecto y nos llevaría “directamente a la imagen de un mundo caleidoscópico que tiende a reunir siempre los factores semejantes”.

_________________________________________

       Frente a esas recurrencias de tipo casual o serial, pues no está del todo claro su sentido, Carl Gustav JUNG reparó en otro tipo de casos conectados de forma tan significativa que el hecho de pensar que son fruto del puro azar representaba un grado de improbabilidad demasiado alto.


El psicólogo Jung pensó que estos hechos estaban conectados por un principio que denominó “Principio de SINCRONICIDAD” y cuya definición podría ser “la concurrencia no casual de un suceso psíquico y otro físico, que desafía la ley de la probabilidad y tiene sentido”.

     La historia de la que Jung saca el concepto de Sincronicidad, es muy curiosa. Cuentan que estaba tratando a una joven que le decía que había soñado con un escarabajo dorado.

Escarabajo dorado

Escarabajo dorado

     De pronto escuchó un ruido en la ventana, a sus espaldas. “Me levanté – escribe él mismo –, abrí la ventana y cogí al vuelo, en el momento en que entraba en la habitación, un insecto que era lo más semejante a un escarabajo dorado que pudiera hallarse en nuestras latitudes,a saber, un escarabeido (crisomélido), la Cetonia aurata, la «cetonia común. Tengo que decir que no me había ocurrido nada semejante ni antes ni después de aquello, y que el sueño de aquella paciente sigue siendo un caso único en mi experiencia”  ¿Cuál es la causa por la cual entró aquel insecto a una habitación oscura justo en dicho instante??
También el que el escarabajo sea, en otras culturas como pueda ser la egipcia, un símbolo de renacimiento y la curiosidad de que a partir de ese momento la chica mejorase de sus problemas, hizo pensar al psicólogo Jung que ese insecto había aparecido ese día como un mensaje arquetípico surgido del inconsciente: una especie de señal para indicar que al fin ella podía iniciar el proceso de transformación que buscaba.

     Ello llevó a Jung a pensar que esta clase de sincronía provenía de algún mecanismo desconocido.
Aunque, por otra parte, Jung acabó razonando que, cuando los hechos fortuitos parecen tener un significado simbólico, terminan dejando de ser coincidencias para la persona interesada, ya que la psique puede estar actuando sobre la realidad externa para causarlos activamente. Una explicación que nos volvería a situar ante el enigma que plantean las extrañas y desconocidas relaciones entre la mente y el mundo llamado “objetivo”.

     Con todo esto, quiero cerrar este acercamiento a la SERENDIPIA y conceptos afines, como CASUALIDAD, DESTINO, CAUSALIDAD, SERIALIDAD o SINCRONICIDAD, no sin antes decir que cada uno en su vida tiene la potestad de pensar que su vida la controla alguno o ninguno de estos hechos, y que cada uno es libre de vivir feliz o infeliz siendo “guiado por la magia” o teniendo “pura chorra, potra, o suerte”.

¿Has elegido ya cual es el tuyo?? ¿Estás ahora seguro de que eso tan curioso que te pasó era fruto tan sólo de algo casual?

– “” ¡Que la SERENDIPIA os acompañe!”

_____________________________________________________________________

By:

Mario Plaza Buitrago

AQUELLOS AÑOS DE NUESTRAS VIDAS. DE DÓNDE VENGO?

Estándar

    Cita

AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS. DE DÓNDE VENGO?

IT´S MY LIFE…
 que diría J Bon Jovi no?
   De aquí partió mi vida hace ya medio taco de años, aquí nací como persona, aquí me crié y de aquí parte mi pequeña historieta…
Soy de MADRID, Madrileño y del Madrid… ¡es lo que tiene ser tan bueno! jeje
    Al encontar estas fotos, han sido muchos recuerdos de los momentos más felices que puede tener una persona, los de la infancia, o al menos lo deberían ser en todos los casos. Esos años donde cualquer cosa es posible, donde todo está por llegarte en la vida, donde todo es un sueño y donde crees que tu vida será un sueño siempre (luego ya te das cuenta que la cosa no pinta así después, jeje), donde todo tiene arreglo, donde los porqués no importan demasiado, donde la vida de uno aun es un guión sin escribir y un proyecto lejano que te crees que no llegará, donde el amor es un sentimiento añorable y que se da sin la necesidad de pensarlo, donde la amistad es el día a día con las personas que van entrando en tu “circulo de vida” y surge, no se busca…
 
    Llevo años sin pisar esa pequeña zona de Madrid de las fotografías, y allí me crié… y se echa también de menos saber qué ha sido de las vidas de aquellos pequeñajos que me acompañaron en esos inicios de la vida, en el barrio y en el colegio…
    Espero sinceramente que la vida les trajese más alegrías que penas,y lo mejor que se puede desear a aquellas personillas es salud para disfrutar de lo demás y espero algún dia saber algo más de algunos de ellos, de aquellos con los que compartí colegio, patio de vecinos y demás momentos de los que quedan grabados en nuestros esquemas para toda la vida… y no se borran ni queriendo. Espero que alguno se siga acordando aun de mí aunque sea un poquín! jejeje
    De todos ellos guardo algo en mis recuerdos y creo que todos nos acompañamos de una u otra manera, ya que nuestras vidas también han sido moldeadas con las influencias de los demás. Todos somos una parte de los demás  en ese aspecto… nuestros genes los moldea el ambiente, ¿no? 😉
    Estas son las fotos del colegio donde conoces a tus primeros amigos, primer “amor platonico”, primer “archi-Enemigo/os”… joe, que bueno aquel juego de “LA LATA” en esa cancha “nueva” de basket, donde el equipo que ganaba era el que más veces golpeaba con la lata en el tubo de metal que sostenía la canasta… las canicas y las Chapas eran otro pasatiempo genial, y … bueno, todo  ese patio me trae recuerdos increibles, algunos super nublados ya y confusos por el paso del tiempo y la lejanía, pero especiales igualmente.
 
   Las demás son del piso donde me crié… sin palabras… ufff… la piel de gallina. Puede parecer una tontería, pero mi vida partió de ahí y no se me olvidará jamás. Sé que el LUGAR no es lo imporante, sino las personas que te rodearon en ese lugar, y que recuerdas gracias a relacionarlos con estos lugares y claro está, mis padres, mi familia sobre todo y en esos dos vecinos con los que más conviví, Manolo y Javi, cada uno con sus cosas, unos chavales geniales, al menos es lo que se me quedó y lo que me llevé cuando me marché allá por 1990… no he vuelto a ver a nadie de aquella época, y les deseo a todos lo mejor. Y a los profesores, algunos eran una caña de buenos, otros menos. Creo que quedan pocos profes como aquellos, y aunque los nombres de todos no se quedan, les agradezco el trato que nos dieron… gente como la profe de Ciencias, JULIA, ¡que nos apretaba como la peor!, y a pesar de ello creo que es con la que aprendí a estudiar ( ¡No quedaban más huevos, claro!, esque ¡no te dejaba opción!).
 
Ahí van las fotos de los lugares donde me moldee yo. Sólo significan cosas para mí y
los mios, pero ahí van. Un saludo a todos.
   Va por mis PADRES que me dieron lo que hoy soy, y la genética que me une a ellos de por vida. Gracias por todos los buenos momentos y por acompañarme en esos primeros pasos de este viaje. No os olvido y siempre os echo de menos.

Corazones en la Atlantida

Estándar

Poesía del Amor Imposible (BUESA)

 

Esta noche pasaste por mi camino

 y me tembló en el alma no se que afán

pero yo estoy consciente de mi destino

que es mirarte de lejos y nada más

 

No, tu nunca dijiste que hay primavera

en las rosas ocultas de tu rosal.

 Ni yo debo mirarte de otra manera

que mirarte de lejos y nada más

 

 Y así pasas a veces tranquila y bella,

 así como esta noche te vi pasar.

Más yo debo mirarte como una estrella

que se mira de lejos y nada más.

 

 Y así pasan las rosas de cada día

dejando las raíces que no se van.

 Y yo con mi secreta melancolía

de mirarte de lejos y nada más.

 

 Y así seguirás siempre, siempre prohibida,

 más allá de la muerte, si hay más allá.

 Porque en esa vida, si hay otra vida,

te mirare de lejos y nada más…