Carta de un padre a su pequeña hija

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Carta de un padre a su pequeña hija (sobre su futura pareja) -(by Kelly Flanagan)

Mi Querida Dulzura:


Hace poco, tu madre y yo estábamos buscando una respuesta en Google. Después de introducir la mitad de la misma, Google nos mostró una lista con las búsquedas más populares en el mundo. “Cómo mantener interesado a tu hombre”, era el tema que la encabezaba.

Esto me sorprendió, recorrí entonces algunos de los innumerables artículos acerca de cómo ser sexy y sexual, de cómo saber cuándo ofrecerle una cerveza en vez de un sandwich, y las maneras de hacer que se sienta inteligente y superior.

Y no estoy de acuerdo 😦

* Mi Pequeña;  NO es, nunca ha sido y nunca será tu trabajo el “mantenerlo interesado.”

Mi Pequeña, tu única tarea es saber profundamente en tu alma – en ese lugar inquebrantable que no se sacudió por el rechazo, la pérdida o el ego – que tú eres digna de interés.

Si puedes confiar en tu valor de esta manera, serás atractiva en el sentido más importante de la palabra; atraerás a un hombre que sea capaz de ser interesante y de querer pasar su única vida invirtiendo todo su interés en ti y no en otra.

Pequeña dulzura; quiero hablarte del hombre al que no tendrás que mantener interesado, porque él sabe que lo está. Escucha:

–   No me importa si él pone los codos sobre la mesa durante la cena – siempre y cuando el ponga sus ojos en la arruga de tu nariz cuando sonríes, y que no pueda dejar de mirarla.

–   No me importa si no puede jugar al golf conmigo – siempre y cuando pueda jugar con los niños que tú le des y disfrute de todas las formas gloriosas y frustrantes que los hagan parecidos a ti.

–   No me importa si no persigue el dinero – siempre y cuando él siga a su corazón y éste siempre lo guie a ti.

–   No me importa si es fuerte o no – siempre y cuando te de el espacio para ejercer la fuerza que está en tu corazón.

–   Me tiene sin cuidado por quien vote – siempre y cuando se despierte cada mañana y siempre te elija a tí como un lugar de honor en su hogar y un lugar de reverencia en su corazón.

–   No me importa el color de su piel – siempre y cuando pinte el lienzo de su vida con pinceladas de paciencia, sacrificio, vulnerabilidad y sensibilidad para tí.

–   No me importa si se crió en esta religión o en aquella, o en ninguna – siempre y cuando el haya crecido aprendiendo a valorar de lo sagrado y entender cada momento de la vida, y se de cuenta de que cada momento de su vida contigo será profundamente sagrado.

Al final, Mi Pequeña, si tropiezas con un hombre como él, aunque no tenga nada más en común él conmigo, es que siempre tendremos la cosa más importante de todas en común: TÚ.

Porque al final, mi pequeña dulzura, la única cosa que tú debes tener para “mantenerlo interesado”, es

SER TÚ MISMA.

_________________________________

Firmado:

Tu hombre eternamente interesado,

Papá

z

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Dear Cutie-Pie,

Recently, your mother and I were searching for an answer on Google. Halfway through entering the question, Google returned a list of the most popular searches in the world. Perched at the top of the list was “How to keep him interested.”

It startled me. I scanned several of the countless articles about how to be sexy and sexual, when to bring him a beer versus a sandwich, and the ways to make him feel smart and superior.

And I got angry.

Little One, it is not, has never been, and never will be your job to “keep him interested.”

Little One, your only task is to know deeply in your soul — in that unshakeable place that isn’t rattled by rejection and loss and ego — that you are worthy of interest. (If you can remember that everyone else is worthy of interest also, the battle of your life will be mostly won. But that is a letter for another day.)

If you can trust your worth in this way, you will be attractive in the most important sense of the word: you will attract a boy who is both capable of interest and who wants to spend his one life investing all of his interest in you.

Little One, I want to tell you about the boy who doesn’t need to be kept interested, because he knows you are interesting:

I don’t care if he puts his elbows on the dinner table — as long as he puts his eyes on the way your nose scrunches when you smile. And then can’t stop looking.

I don’t care if he can’t play a bit of golf with me — as long as he can play with the children you give him and revel in all the glorious and frustrating ways they are just like you.

I don’t care if he doesn’t follow his wallet — as long as he follows his heart and it always leads him back to you.

I don’t care if he is strong — as long as he gives you the space to exercise the strength that is in your heart.

I couldn’t care less how he votes — as long as he wakes up every morning and daily elects you to a place of honor in your home and a place of reverence in his heart.

I don’t care about the color of his skin — as long as he paints the canvas of your lives with brushstrokes of patience, and sacrifice, and vulnerability, and tenderness.

I don’t care if he was raised in this religion or that religion or no religion — as long as he was raised to value the sacred and to know every moment of life, and every moment of life with you, is deeply sacred.

In the end, Little One, if you stumble across a man like that and he and I have nothing else in common, we will have the most important thing in common:

You.

Because in the end, Little One, the only thing you should have to do to “keep him interested” is to be you.

Your eternally interested guy,

Daddy

flanagan notforreuse
——

This post is, of course, dedicated to my daughter, my Cutie-Pie. But I also want to dedicate it beyond her.

I wrote it for my wife, who has courageously held on to her sense of worth and has always held me accountable to being that kind of “boy.”

I wrote it for every grown woman I have met inside and outside of my therapy office — the women who have never known this voice of a Daddy.

And I wrote it for the generation of boys-becoming-men who need to be reminded of what is really important — my little girl finding a loving, lifelong companion is dependent upon at least one of you figuring this out. I’m praying for you.

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